Érase una vez una persona especial, de las de ensueño, de la especie que parece estar en peligro de extinción.
Érase una vez una persona que me llenaba, que me colmaba de amor inesperado, tan grato, tan reconfortante, tan confiable.
Érase una persona casi perfecta, del tipo al que le entregas todo tu ser sin preguntar, de esas que aún no creer habértela encontrado, y menos que te haya correspondido amando.
Era un hombre humilde, reservado, atento, responsable, bromista, luchador, trabajador, sincero, apasionado, intrigante, futurista, entre otros codiciados adjetivos.
Érase una vez una emoción latente y nueva para mí, un sentimiento instantáneo, un corazón reparado, una alegría gigantesca, una apuesta por un miedo a enfrentar, unos ojos que habían cesado el derroche de energía hidroeléctrica de sus embalses, un espíritu aventurero incansable.
El tiempo es el peor enemigo de muchos, aunque en mi presente debería iniciar una alianza junto a él.
Un entorno modifico a esa persona. Unas condiciones la convirtieron en quien es hoy por hoy. Mi malestar ante ello no causó reverso del efecto, al contrario, lo aceleró.
Mi persona especial se convirtió en mi villano al cual no he podido dejar de amar.
No advertí que mi inexperiencia produjera la destrucción de nuestra relación, sin excusarme, lo único a decir a mi favor es que hecho está todo lo que tuve a mi alcance para revivir el sentir muerto de la contraparte.
Pero en la vida real, esta historia relata un sueño que destrozado quedó. Al igual que su creadora, la autora de la presente reflexión.
Karen Mya.
Érase una vez una persona que me llenaba, que me colmaba de amor inesperado, tan grato, tan reconfortante, tan confiable.
Érase una persona casi perfecta, del tipo al que le entregas todo tu ser sin preguntar, de esas que aún no creer habértela encontrado, y menos que te haya correspondido amando.
Era un hombre humilde, reservado, atento, responsable, bromista, luchador, trabajador, sincero, apasionado, intrigante, futurista, entre otros codiciados adjetivos.
Érase una vez una emoción latente y nueva para mí, un sentimiento instantáneo, un corazón reparado, una alegría gigantesca, una apuesta por un miedo a enfrentar, unos ojos que habían cesado el derroche de energía hidroeléctrica de sus embalses, un espíritu aventurero incansable.
El tiempo es el peor enemigo de muchos, aunque en mi presente debería iniciar una alianza junto a él.
Un entorno modifico a esa persona. Unas condiciones la convirtieron en quien es hoy por hoy. Mi malestar ante ello no causó reverso del efecto, al contrario, lo aceleró.
Mi persona especial se convirtió en mi villano al cual no he podido dejar de amar.
No advertí que mi inexperiencia produjera la destrucción de nuestra relación, sin excusarme, lo único a decir a mi favor es que hecho está todo lo que tuve a mi alcance para revivir el sentir muerto de la contraparte.
Pero en la vida real, esta historia relata un sueño que destrozado quedó. Al igual que su creadora, la autora de la presente reflexión.
Karen Mya.

1 comentario:
Se que quieres que diga algo...
Así que... ¿Por donde comenzar?
Supongo que por el principio.
Destacaré algunas cosas que me llaman la atención, no porque tengan sentido o carezcan de él, simplemente porque me han llamado la atención.
Estoy empezando a creer que la vida está relatada como si de un cuento se tratara, aunque estoy segura que no es un cuento, sino un grupo de fábulas sobre cosas tontas(porque por cada cosa que hacemos siempre hay algo que aprender, inclusive si no somos consciente de ello) y que en la actualidad todos somos una especie en extinción... Lo dejo así porque la explicación me da medio revuelco de estómago.
Inexperiencia, la veo como una palabra bastante curiosa, porque medio conociendo alguna de las cosas que te han pasado, creo que el momento llegará y que sino sucedió es porque no debía, creo que de eso hablamos antes.
Y algo para pensar...
Si ves a un gallego en medio de una escalera ¿A donde creer que va?¿Arriba?¿Abajo?
| m |
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